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CHILE, país de Emprendedores Sociales – Juan Pablo Larenas, Cofundador de Sistema B y Director de ASECH

18 de febrero, 2016

En los últimos años en Chile, la innovación social se ha transformado en un tema de conversación entre los emprendedores, universitarios, académicos, empresarios, inversionistas, el sector público, los medios de comunicación y la sociedad civil. Cada vez se pone más energía para que los emprendimientos que buscan generar impacto social y ambiental positivo se transformen en referentes de la economía del país.

Hemos visto cómo el gobierno –a través de CORFO –ha creado diversos programas públicos para dinamizar este sector. Por ejemplo, a través de las aceleradoras, que tienen un foco especial en empresas sociales y subsidios especiales para el emprendimiento social. Asimismo, la inversión de impacto también ha crecido: ya no solo el Estado la promueve, sino que fondos de inversión privados y family offices están comenzando a priorizar sus inversiones en empresas que maximicen este tipo de iniciativas.

Además las nuevas generaciones de emprendedores ya no se conforman solamente con que sus negocios sean rentables, sino que también resuelvan problemáticas comunes a la comunidad en la que viven. Un claro ejemplo es que muchos de los socios de la ASECH se consideran emprendedores sociales.

También podemos ver cómo la ciudadanía comienza a conocer más de este tema a través de festivales masivos como el Fiis o incluso Lollapalooza. Con el paso de los años han ido aumentando los espacios de colaboración a través de los famosos co-work, instancias cada vez más demandados por emprendedores sociales, no solo en Santiago sino a lo largo de todo Chile.

En la academia hemos observado cómo programas de pregrado y postgrado empiezan a incorporar temáticas sobre las empresas B y empresas sociales. Sistema B ha lanzado recientemente una  iniciativa llamada Academiab.org, una red compuesta por más de 100 académicos de todo América Latina, que investigará y creará programas de formación B, además de investigar sobre los impactos reales que generan las empresas B en la sociedad y el medioambiente.

Otro gran logro a destacar de este último tiempo, es el aporte que los organismos multilaterales como el Fondo Multilateral de Inversiones  (FOMIN) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), que han potenciado ecosistemas de emprendimiento e innovación de la región. La inversión realizada en emprendimientos sociales y el apoyo brindado a Socialab y Sistema B entre otras organizaciones, ha crecido año a año, potenciando una cultura de emprendimiento social más grande.

Todo esto ha ubicado a Chile en uno de los 20 mejores ecosistemas de emprendimiento e innovación del mundo, algo de lo que nos tenemos que sentir orgullosos y debemos fortalecer. Sin embargo son muchos  los desafíos que tenemos pendientes y queda aún  un largo camino por recorrer.

Todavía las empresas sociales y Empresas B, representan un porcentaje ínfimo en la economía del país. Muchos son emprendimientos emergentes que todavía no están consolidados, y si bien declaran tener un propósito social y ambiental, todavía no se tiene evidencia que lo generen.

Por lo tanto llamamos a seguir fortaleciendo este ecosistema de emprendimiento e innovación social, a generar inclusive más redes y alianzas comerciales entre ellos con el fin de que puedan diversificar su portafolio de clientes. Estamos convencidos de que, si las empresas sociales empiezan a generar alianzas comerciales, se disminuirá el riesgo por tener una cartera de clientes muy reducida y se podrá orientar su oferta hacia grandes compradores.

Estas convicciones nos impulsan a lanzar la iniciativa del B MarketPlace (Diciembre 2016), que busca acelerar el vínculo comercial entre las Empresas B y sociales de todo el mundo. Son cada vez más los fondos de inversión que están decidiendo por este tipo de empresa, pero todavía se requiere de inversionistas que desde etapas tempranas, también acompañen a los emprendimientos y sean parte de su gobierno corporativo. Se requiere de mentorías y de involucramiento en el éxito de la empresa.

Por otro lado, si bien las políticas públicas han mejorado muchísimo, necesitamos con urgencia un marco jurídico que le dé mayor certeza para operar a estas Empresas. Actualmente existe la dicotomía sobre el lucro o no lucro. Y las Empresas B justo buscan demostrar que el lucro no es un fin en sí mismo, sino que una consecuencia. Por lo tanto, se requiere de una nueva figura legal de Empresa que les de estar certeza para operar.

Aún tenemos grandes desafíos pendientes, pero me siento orgulloso de que en Chile sean cada vez más los emprendedores que busquen resolver problemáticas sociales y ambientales a través de sus empresas, donde el mercado está al servicio de las personas y no las personas al servicio del mercado.

Tengo la convicción de que en pocos años Chile no solamente será reconocido como “País de Emprendedores”, sino que como “País de Emprendedores Sociales”, el país donde las empresas han demostrado resolver los grandes problemas sociales y ambientales de la humanidad.