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Una mirada a la Meritocracia-Colaborativa del emprendedor – Ricardo Cortés, Concejal de Las Condes

Jueves 1 de diciembre de 2016

Hoy vemos que hay palabras que se han colocado de moda, tales como: emprendimiento, meritocracia, y cooperar. En términos generales, todas son palabras potentes y en la dirección correcta, pero también son palabras que de por sí solas pueden tener trampas.

La meritocracia, puede ser muy egoísta o generar competencias indeseadas. Bajo una connotación negativa, el más fuerte, o el más malo es el Jefe de la Pandilla, o bien alguien que ha logrado algo por esfuerzo y mérito, ve a alguien que necesita ayuda, y rápidamente discrimina y alude a que tiene que esforzarse para llegar a lo que él ha logrado. En lo anterior hay espacios, que sin lugar a duda, se llega por mérito, pero a la vez encierran egoísmos y competencias que pueden llegar a destruir o comprometer el sistema en sí.

Sin embargo, el mérito bien entendido es virtuoso, y si es colaborativo lo es aún mayor. Hoy en día vemos muchos emprendedores y emprendimientos que para hacerse espacio les es natural colaborar y entienden que son parte de un ´Lego`, y que si no colaboran entre ellos, mueren.

Los emprendedores adicionalmente traen el gen de la meritocracia, ya que saben que si no es por el mérito, su emprendimiento fracasará. Con esto vemos que lo que hoy está dando tanto que hablar de los modelos de emprendimientos, donde Chile incluso está exportando dichos modelos a países referentes como Nueva Zelanda, tiene su virtud en una meritocracia y colaboración implícita y que se vinculan con diferentes ecosistemas o Hub.

Volviendo a lo natural que es la cooperación y la meritocracia en el emprendedor, juntas son generadoras valor. Hoy también vemos que el emprendimiento es una de las formas de desarrollo económico, por lo que nace la natural pregunta de porqué no ver y aplicar la analogía en distintas otras esferas de la sociedad, tales como la empresarial, la social y la función técnica del Estado. La pregunta a responder, ¿puede existir una empresa que de servicios finales a un conjunto de clientes basado exclusivamente o altamente compuesta por emprendedores?, ¿puede existir un emprendimiento social que asegure el éxito a través de un conjunto de emprendimientos?, ¿pueden funciones de Estado actuar como células colaborativas con conjuntos de emprendedores?

La respuesta claramente es más un sí que un no. No obstante, estos modelos requieren de mucha confianza, colaboración, y una gran cuota de generosidad. Dejar los egos, dejar las ambiciones desmedidas, y el autoconocimiento de ceder o liderar procesos de integración, son habilidades importantes de cara a los tiempos que vienen, lo que nos plantea un gran desafío como sociedad: valores que debemos fomentar desde la infancia, y que nos llevarán a un desarrollo más sustentable.