Carta Jorge Welch, vicepresidente de ASECH

Hace un par de semanas me tocó asistir al encuentro anual de la CNC. En su discurso, el presidente Ricardo Mewes hizo su discurso en base a las 4C: confianza, cooperación, crecimiento y competitividad.

Me gustaría referirme a la primera, y en mi opinión, la que representa la condición básica para que se den las otras 3C : la confianza.

Estamos en una etapa de nuestra historia en que existe una profunda desconfianza entre los chilenos, y en mi opinión, alimentada por quienes quieren imponer una visión intransigente y totalmente desconectada de la realidad al resto. Nadie puede negar que en Chile existen problemas muy profundos que deben atenderse de manera urgente: no podemos permitir que haya pensiones miserables, que se muera gente en listas de espera en los hospitales, o que el colegio donde fueron tus hijos determine en gran medida las oportunidades que vaya a tener en su vida.

Creo que existe consenso que esos son temas que no pueden ni deben esperar. El punto es que para poder abordarlos y resolverlos, se necesita trabajar juntos autoridades, empresarios, emprendedores y sistema político. Sin ese encadenamiento, seguiremos dándonos vueltas sin resolver “de verdad” los problemas.

Si el estado cree que los privados solo están ahí para “lucrar” y no confían en la iniciativa privada, o a su vez, los empresarios y emprendedores solo ven al estado como fuente de ineficiencia y “pitutos”, es difícil ir abriendo espacios de colaboración para poder hacerlo, la confianza entre los actores debe ser total. Ello obliga a trabajar en conocerse, en entender que mueve al otro, en ser claro cuando no se está de acuerdo, pero siempre con el interés de Chile primero.  

No tratar de imponer agendas ocultas, dogmas, ganancias políticas de corto plazo, sino que poner “al cliente“ al centro de toda la discusión y buscar obsesivamente la manera de resolver el problema, tal y como lo hace cualquier emprendedor. El cliente no es el votante de tal o cual partido, tal o cual grupo de interés, sino el chileno y chilena que está sufriendo estos problemas y que lleva años esperando una solución, no titulares ni grandes declaraciones. Cuando se habla de que “Chile cambió” lo interpreto como que nos da la oportunidad y responsabilidad a quienes podemos influir en que las cosas pasen, que lo hagamos, con humildad, generosidad y dejando los egos, dogmas añejos y ambiciones partidistas de lado. No podemos esperar más.

Jorge Welch.

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