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ENTREVISTA A LUIS GAVILÁN, CO-FUNDADOR DE EL MAÑANERO

La idea de ser un aporte para la economía, crear soluciones e influir en las personas a través de la generación de experiencias, fueron las principales razones por las que Luis Gavilán y Nicolás Mancilla, decidieron fundar El Mañanero. Un café que se ubica en las calles de Valparaíso, con la idea de entregar el mejor bueno días a sus clientes y ciudadanos.

Lunes 6 de noviembre de 2017

 Explícame ¿de qué se trata tu emprendimiento?

 El Mañanero es un proyecto de inclusión social con los migrantes en Chile, el que genera oportunidades laborales, a través de la venta de café de lunes a viernes desde las 8:00 am hasta las 12:00 horas. Nos dedicamos a generar una atención de servicio especializado para fomentar las buenas costumbres, junto con la amabilidad en los trabajadores y transeúntes de Valparaíso.

¿Cómo se te ocurrió, qué necesidad viste?

Fue una co-creación junto a mi socio, Nicolás Mancilla. Él como profesional de los negocios internacionales y yo como psicólogo, decidimos trabajar juntos en acción, y fusionar lo mejor del hemisferio izquierdo con el derecho. A él le encantaba el mundo del café, mientras que a mí siempre me gustó la creación de experiencias emocionales. Por lo mismo, al conversar, a partir de nuestras ideas nació un nuevo concepto: El Mañanero, el que pueden visitar en https://www.facebook.com/CafeElMananero y https://www.instagram.com/CafeElMananero.

Nicolás Mancilla y Luis Gavilán – Fundadores El Mañanero

¿Crees que has cumplido tus metas?

Las metas han sido sobrepasadas, ya que estamos generando un impacto social concreto en la ciudad de Valparaíso. Hemos puesto a prueba la frase que dice que hay más alegría en dar que en recibir. Generamos un modelo de negocio basado en la economía del amor y en la generación de experiencias emocionales positivas para las personas.

¿Cómo ha sido la recepción?

Los primeros días la gente no entendía qué hacíamos ni a qué nos dedicábamos. Para ellos estábamos locos. Luego tuvieron la oportunidad de conocernos y pudieron darse cuenta que no vendíamos nada, sino que les deseábamos buenos días de las formas más creativas. Hoy, luego de tres meses, la gente nos saluda y abraza en la calle, incluso nos piden fotos.

¿Cuál crees que es el mayor valor que entregas?

El valor de la alegría. Estamos profundamente comprometidos en sacar sonrisas de las personas con las maneras más creativas posibles.  Independiente de la compra, si una persona se va sin una sonrisa, creemos que hemos perdido un cliente.

¿Qué ha sido lo más difícil?

Lo más difícil ha sido dejar la zona de confort respecto a la estabilidad laboral que nos entrega trabajar full time en lo que estudiamos, y convencer a nuestras familias que el emprendimiento es el motor de la economía en Chile. Además, tenemos que luchar con el estigma de ser un vendedor ambulante, lo que es un orgullo para nosotros, ya que estamos sirviendo desde lo más humilde: la calle.

¿Tienes nuevos desafíos con respecto a este emprendimiento?

Seguir creciendo a nivel profesional, para lograr impactar a más personas de forma positiva a lo largo de todo Chile. La vida para muchas personas es muy difícil y creemos ser un agente de cambio real en los trabajadores y transeúntes. Generamos un efecto mariposa positivo en las personas, soñamos con un Chile más amable y menos pesimista. No descansaremos hasta lograrlo.